Opera 2001 presenta

de Giovanni Paisiello
Opera bufa en tres actos sobre libreto de Giovanni Battista Lorenzi  basado en el DON QUIJOTE de Miguel de CERVANTES Sobretítulos en español (opcional)
Primera representación en Nápoles, Teatro dei Fiorentini, 1769.


Con la colaboración de la
PLEVEN PHILARMONIC ORCHESTRA

Dirección músical:
Chris NANCE
Dirección de escena:
Lino NOCERINO
Escenografía:

Alfredo TROISI
La Bottega Fantastica (Catania)

Vestuario:
ARRIGO (Milán)
Peluqueria:
AUDELLO (Turín)
Calzados:
Calzature Epoca (Milán)
Personajes:
Don Quijote —  Tenor
Filippo PINA CASTIGLIONI
Sancho Panza — Barítono
Maurizio LEONI
La Condesa — Soprano
Linda CAMPANELLA
La Duquesa — Soprano
Mihaela DINU
Don Calafrone — Tenor
Simon LAROSA
Don Platone — Barítono-Bajo
Matteo PEIRONE
Carmosina — Soprano
Eva del MORAL
Cardorella — Soprano
Luba TRAYANOVA
Ricciardetta — Soprano
Bilyana DNAILOVA

 

Argumento

Acto Primero

En un claro de un bosque, la Duquesa, la Condesa, Don Calabrone y Don Platone participan en una partida de caza. 

Los dos hombres, personajes ridículos y patosos cazadores,  cortejan torpemente a las damas que se lo toman como un juego. Aparece Sancho seguido de Don Quijote, el cual acaba de confundir una manada de ovejas con un ejército de moros y ha atacado a los animales lanza en ristre, quedando desarmado y desmontado del caballo.

Sancho vuelve a contar a su patrón que la bella Dulcinea, la dama imaginaria que Don Quijote ha elegido como señora de su corazón, ha sido transformada en una fea y vulgar villana por el mago Frestone, enemigo de los Caballeros errantes. Se trata, obviamente, de una mentira inventada por su escudero para salir de apuros después que Don Quijote le haya encargado una empresa imposible, entregar una carta a la imaginaria Dulcinea del Toboso. Desesperado, Don Quijote, piensa volverse loco, siguiendo el ejemplo de Orlando Paladino y ordena a Sancho leer el episodio del Orlando Furioso de Ludovico Ariosto, donde se narra el episodio. Entretanto el grupo de cazadores se encuentra con el Caballero y su escudero. Don Quijote cree reconocer en la sirvienta Carmosina los rasgos de su bella Dulcinea y empieza a  desvariar. La Duquesa y la Condesa deciden burlarse de la singular pareja, invitándola a un almuerzo al aire libre que se desarrolla entre risas y extravagancias de todo tipo.

Acto Segundo

Cuadro Primero
Con la presencia de la Duquesa, Sancho se ve nombrado Gobernador de la Ínsula Barataria. Por tanto, continúan la serie de enredos y tramas de las damas y sus cortesanos para divertirse a costa del Caballero Errante y su escudero.

Sobre un carro aparecen la Condesa y Carmosina, disfrazadas respectivamente de la Maga Melissa y de Dulcinea seguido de un cortejo de cortesanos (donde se encuentra Don Platone) con barba postiza y vestidos femeninos. La Condesa Maga explica a Don Quijote que el mismo maleficio encantador que ha transformado a Dulcinea en una fea campesina, ha transformado algunas bonitas damas en horribles mujeres barbudas; para vencer al encantamiento, Don Quijote deberá  subir al Séptimo Cielo  a lomos del caballo Ippogrifo, mientras Sancho deberá recibir 3.500 bastonazos. El Caballero y su escudero (reacio a recibir los bastonazos) suben con los ojos vendados sobre un caballo de madera y con el jolgorio  general,  comienzan su viaje imaginario por el espacio sideral.

Cuadro Segundo
Campo con molinos de viento al fondo. Don Calabrone y Don Platone, como siempre se pelean por tener los favores de las dos damas, las cuales fingen complacencia, tomando a broma a ambos. La burla implica también a Don Quijote, cuando las damas se declaran enamoradas, suscitando los celos de los dos cortesanos. El acto termina con la desastrosa empresa de Don Quijote contra los molinos de viento.


Acto Tercero

Carmosina y Cardorella convencen a Don Calabrone y Don Platone a hacer las paces con las damas, lo que se produce ante la satisfacción general. Además, después de bromear tanto tiempo con el enamoramiento hacia ellos, La Condesa y la Duquesa se sienten ahora sinceramente atraídas por los dos hombres y están dispuestas a casarse con ellos. Una ocasión para declararse a los novios viene ofrecida después de un ridículo duelo (en el cual Don Quijote se convierte en arbitro) donde se decide la suerte de los enamorados. Después de terminar con una ultima broma (él se cree convertido en estatua de piedra) Don Quijote junto a Sancho deja la comitiva rumbo a nuevas aventuras.