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Su Época
Europa
se encuentra dividida por las ideologías, el auge del nacionalismo
llegaría como la aceptación de un nuevo marco de pensamiento
que reconocía la existencia de un interés público
superior al de los gobernantes como individuos o el de jerarquías
privilegiadas. En La mayoría de los países había
una tendencia general hacia la aceptación de instituciones representativas
como forma de asociar (aunque solo fuera formalmente) aun número
mayor de personas en el gobierno. Existía una sensación
generalizada de que toda Europa se enfrentaba para bien o para mal, a
una revolución en potencia.
Italia
La revolución de julio
de 1830, que provocó el derrocamiento de Carlos X en Francia, tuvo
gran repercusión en Italia. En 1831 estallaron insurrecciones en
los Estados Pontificios. Representantes de diversas regiones, excepto
de Roma y unas pocas ciudades fronterizas con Ancona, se reunieron en
Bolonia y acordaron el establecimiento de la república como forma
de gobierno. El Papa Gregorio XVI pidió ayuda a Austria para sofocar
el movimiento revolucionario en los dominios papales y la ciudad fue puesta
bajo control militar.
Tras la muerte del rey Carlos Félix de Cerdeña (1831), ocupó
el trono Carlos Alberto, que prometió al pueblo una constitución.
Giuseppe Mazzini, que creía en el talante liberal del príncipe
Carlos Alberto, animó al nuevo rey a que emprendiera la misión
de liberar Italia. El rey encarceló a Mazzini, a pesar de lo cual
los patriotas italianos siguieron viendo en el monarca el líder
del movimiento.
Desde su exilio en Marsella, Mazzini fundó en 1831 una organización
llamada Joven Italia para difundir el sentimiento nacionalista y republicano
entre los italianos. El hecho de que los levantamientos fueran siempre
reprimidos provocó que parte de los italianos se cuestionaran el
uso de métodos radicales y empezaran a pensar que debería
ser otro tipo de líder el que dirigiera la causa nacionalista.
Francia.
En 1830 se producirá
la Revolución de Julio en Paris (que inspiraría el cuadro
de Delacroix, la libertad guiando al pueblo), a cuyo frente se pondrán
rapidamente los políticos liberales y, para disgusto de los republicanos,
éstos se aseguraron de que un nuevo rey sustituyera a Carlos X.
Este seria Luis Felipe de Orleáns que presidiría un régimen
durante dieciocho años impecablemente constitucional preservando
las libertades políticas esenciales y protegiendo los intereses
de los acaudalados.
España
Tres años antes Fernando
VII había derrogado la ley Sálica, dejando así abierta
la vía al trono a su hija Isabel II, esto desembocará en
la primera Guerra Carlista o Guerra de los siete años (1833-1840),
entre Isabelinos (liberales) apoyados por la Cuádruple Alianza
firmada por Gran Bretaña, Portugal, Francia y España en
abril de 1834 y Carlistas apoyados tan solo moralmente por la Santa Alianza.
Austria
Desde 1815 hasta 1848, el
curso del Imperio Austriaco, dirigido por Metternich, se dedicó
esencialmente a preservar el statu quo. El Imperio era todavía
predominantemente rural, aunque había tenido lugar un desarrollo
industrial significativo desde finales de la década de 1820. El
nacionalismo se mezcló con los problemas sociales y las presiones
fueron aumentando por el descontento campesino. En marzo de 1848, una
rebelión en Viena forzó a Metternich a dimitir. La revolución
se extendió rápidamente cuando alemanes, magiares, eslavos,
italianos y otros pueblos se pusieron en contra del régimen imperial.
Fernando I abdicó en diciembre y su sobrino de 18 años,
Francisco José I, empezó un reinado que duraría hasta
1916.
Prusia
Después de las negociaciones
del Congreso de Viena (finalizadas en 1815), Prusia emergió como
la principal potencia alemana de la Confederación Germánica
(liderada por el Imperio Austriaco y sucesora del Sacro Imperio), al ocupar
Pomerania, Westfalia y zonas de Sajonia, hasta alcanzar el Rin como frontera
occidental. Casi todos los estados alemanes estaban vinculados económicamente
a Prusia en 1844.
Gran
Bretaña
En 1830 la Revolución
Industrial había convertido a Gran Bretaña en el ‘taller
del mundo’.
La gran cuestión política de los años 1831 y 1832
fue la Ley de Reforma Electoral apoyada por el partido whig. En 1837 el
anciano Guillermo IV fue sucedido por su nieta de 18 años, que
reinó con el nombre de Victoria. Ella y su marido, Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha
llegaron a simbolizar con el tiempo las llamadas virtudes victorianas;
una vida familiar muy unida, el sentido del deber público y la
respetabilidad social. Las creencias y actitudes victorianas también
fueron moldeadas por el renacimiento de la religión evangélica
y las nociones utilitarias de eficiencia y práctica honrada en
los negocios.
El espíritu de la reforma whig decayó durante el gobierno
de lord Melbourne (1835-1841), y la depresión económica
de 1837 provocó la aparición de dos poderosas organizaciones
de protesta. Los partidarios del cartismo, demandaban la inmediata adopción
de la Carta del Pueblo, que habría transformado al Reino Unido
en casi una democracia política con sufragio universal para varones.
Rusia.
El éxito de la guerra
contra Persia (1820-1828) había establecido a Rusia como potencia
naval en el Mar Caspio asegurándole también territorios
en Armenia, durante esta guerra morirá Alejandro I en 1825 sin
descendencia, el trono pasó a su hermano menor, Nicolás
I. Aprovechándose de la relativa confusión generada por
el asunto de la regencia, un grupo de jóvenes oficiales organizaron
la revuelta decembrista, en un esfuerzo para establecer una monarquía
constitucional o incluso una república (véase Decembristas).
El emperador pronto sofocó la revuelta, aunque aumentó el
descontento cuando se tomaron medidas reaccionarias, como la creación
de una policía secreta que obedecería de forma leal al emperador,
la censura de todas las publicaciones y la supresión de todo tipo
de material en los textos escolares o planes de estudio que fuera considerado
potencialmente peligroso.
Estados
Unidos.
Este periodo de fuerte unidad
nacional (a veces conocido como ‘época de las buenas intenciones’)
fue el preludio de otro periodo de enfrentamientos entre distintos sectores
del país por cuestiones económicas, sociales y políticas
que se prolongaría durante cuatro décadas y desembocaría
en la Guerra Civil estadounidense. Desde 1820, creció el sentimiento
abolicionista en los estados del Norte fundamentado en criterios éticos,
mientras que el Sur veía en la abolición un ataque directo
a su tradicional modo de vida.
Imperio
Otomano.
Mahmud II intentó
abolir el antiguo Ejército y sustituirlo por una nueva fuerza al
estilo europeo. En 1826 acabó con los jenízaros; se permitió
que el ejército sipahi se derrumbara y los timariotas fueron licenciados
por el Estado hacia 1831. En su lugar fundó una fuerza pagada,
disciplinada y reclutada que se convirtió en el principal instrumento
de centralización política durante el último siglo
del Imperio otomano, y también en la principal inspiración
para la modernización de otras instituciones otomanas. Un ejército
moderno era caro, debían pagarse impuestos y era necesaria una
burocracia más numerosa y eficaz para recaudarlos. Además,
se precisaba un sistema educativo moderno para suministrar oficiales al
Ejército y funcionarios al Estado. También se realizaron
importantes reformas jurídicas e importantes desarrollos en comunicaciones
(telégrafo y ferrocarril).
Delacroix. La libertad guiando al pueblo. |
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