Biografía
“El teatro tiene sus leyes fijas: debe interesar, sorprender, conmover o causar risa”

 

Giacomo Puccini

Nace en Lucca (Toscana) en 1858, perteneciendo a la quinta generación de una familia de músicos, que vivían y trabajaban en Lucca desde comienzos del S. XVIII.
Teniendo seis años de edad, muere su padre, Michele Puccini, dejando a la viuda con seis hijos; esta intentó dirigir y fomentar el desarrollo y la educación de su hijo, y deducimos por diversos relatos que su madre, era una mujer de singular energía y perseverancia.
La miseria familiar obligó al joven Giacomo, a tocar el órgano en varias iglesias de la localidad y sus alrededores, contribuyendo de esta manera, a la poco boyante economía familiar. Poco antes, había sido cantante, en el coro de algunas de estas iglesias.
En 1874 comenzó a estudiar regularmente, en el conservatorio del maestro Carlo Angeloni. Al ser la música sacra, muy importante en la formación elemental de esta época, serian de esta índole las primeras composiciones del joven Giacomo.
El primer contacto con la ópera, fue a través de su maestro, Angeloni, el cual le hizo conocer las partituras de Rigoletto, Il Trovatore y La Traviata ; pues Verdi era el ídolo de los jóvenes compositores italianos de la época.
En Agosto de 1875, AIDA de Verdi fue ofrecida en el Teatro Verdi de Pisa. Puccini y dos de sus amigos, cortos de dinero, decidieron viajar a pie los treinta kilómetros de ida y vuelta desde Lucca hasta Pisa. Su apellido le permitirá conseguir, de eso no le cabe duda, una entrada gratuita. Como en un destello, le reveló la dirección en que su propio talento lo impulsaba de manera subconsciente. Declaró más tarde: “Cuando escuché Aida en Pisa, sentí que se había abierto en mí una ventana musical”. Es posible que en ese momento naciera en el la idea de apartarse de la tradición familiar y lanzarse a la ópera únicamente. Era el sueño de un adolescente, para cuya realización Puccini no tenía la preparación técnica imprescindible, ni era Lucca el sitio para un talento operístico en ciernes. El oficio operístico sólo podía aprenderse en Milán , la nueva Meca de la ópera italiana, cuyos altares sagrados eran el famoso Teatro Alla Scala y el Conservatorio Real (ahora conservatorio Giuseppe Verdi), la escuela de música más adelantada de Italia. Se pone a trabajar con empeño.
En 1877 participó en un concurso nacional, que se efectuó en Lucca en conexión con una exposición llamada: “Tesoros del Arte Sagrado”, el premio se concedía a la mejor partitura con un texto patriótico, Puccini participó con una cantata “ I fighi di Italia bella”, Los hijos de la bella Italia. El jurado le devolvería el manuscrito con el consejo de estudiar mas, parece ser que Puccini hizo caso, pues al año siguiente se rehabilitó de su fracaso con la anterior cantata, presentando : un Motete y un Credo, la ejecución de estas dos piezas, fue su primer éxito en público, posteriormente incorporaría estas piezas a una misa compuesta como despedida del conservatorio, que fue muy aplaudida.
En 1880, se traslada a Milán a estudiar en el Conservatorio Real, ya que recibió una beca de la reina Margarita, beca que se concedía a estudiantes de música con talento y pocos recursos económicos. Recibió allí, clases de Bazzani y Ponchielli entre otros, ejerciendo este último, una influencia mas directa en el joven compositor.
Al parecer, Puccini era un estudiante seguro de sí mismo y plenamente convencido, de que podía abrirse paso por sus propios medios, tenia aversión a los favoritismos, características que mantendrá durante toda su existencia.
Fue una época llena de privaciones, compartiría habitación con Mascagni (Caballería Rusticana). Se dice que este ambiente inspiraría en gran medida, La Bohème.
En 1893, finalizaron los estudios de Puccini en el Conservatorio de Milán, tras pasar un “ejercicio de egreso”, con un Capriccio Sinfónico, la obra fue ejecutada por la orquesta estudiantil, con la dirección de Franco Faccio. El éxito debió de ser rotundo, pues Filippo Filippi, uno de los críticos musicales mas influyentes de la época, no titubeó en escribir sobre la obra del debutante: “Tiene un raro talento musical, especialmente en lo que respecta a la instrumentación, unidad de estilo, personalidad, carácter… Las ideas son claras, austeras y sumamente efectivas”; al parecer los comentarios de Filippo Filippi, bastaron para que el joven compositor, gozara de cierta notoriedad.
Dos días después, le entregaría Bazzani, el diploma firmado. Ahora ya era el Maestro Puccini.
Rechazó el ofrecimiento de impartir clases en el instituto Pacini, pues decía: “las aulas me dan claustrofobia”.
Se convocó en este momento, un certamen por la mejor ópera en un solo acto, en el “Teatro Illustrato”. Puccini decidió participar, pero antes necesitaba un libreto adecuado, fue entonces cuando Ponchielli le puso en contacto con Fontana, y así surgía su primera ópera, Le Villi.
Sin embargo una vez presentada, la ópera no consiguió ni una triste mención, entonces Puccini y Fontana presentaron fragmentos de esta ópera, ante una audiencia selecta y entre esta audiencia se encontraba, Boito. Este rápidamente convertiría a Puccini en su protegido, aunque renegaría de el posteriormente, pues no simpatizó con su evolución posterior. Ricordi se ofreció a imprimir copias gratis del libreto.
Le Villi se estrenó en el teatro del Verme y fue un éxito rotundo. Rápidamente, la Casa Ricordi compro los derechos de esta ópera, a la vez que encargaba otra .
Esta ópera seria representada en la Scala de Milán, pero tendrán que transcurrir cinco años, para el estreno de esta, su segunda ópera Edgar. Años que fueron complicados en la vida del artista.
Morirá su madre y al morir, el artista caerá en una terrible depresión, ya que madre e hijo estaban muy unidos.
Unos días más tarde, su amante Elvira, dejó su hogar para reunirse con él en Milán. Tenía veinticuatro años, era la esposa de un antiguo compañero de Puccini, y tenía dos hijos; se llevará a su hija Fosca, dejando al pequeño Renato a su esposo. El escándalo es enorme y durante mucho tiempo fue imposible para la pareja ilegítima vivir juntos en esa ciudad.
Solo podrán regularizar su situación, a la muerte del marido en 1904, pues un matrimonio, no podía ser disuelto en esa época.
Los problemas económicos empeorarían. Puccini debe ahora mantener a tres personas y pronto a cuatro, con el nacimiento de su hijo Antonio en 1886, también trataba de ayudar a su hermano Michele que se marcho a Sudamérica y allí resultaba difícil ganarse la vida.

 

 

Por suerte, Giulio Ricordi, contrariamente a Sonzogno, se dio cuenta enseguida, de que estaba en presencia de un futuro gran compositor. Le cogió bajo su protección y le encargaría una nueva ópera.
Para permitirle consagrarse a la composición, le concederá una pequeña renta, que incrementaría por las demandas de Puccini, y que sería entregada hasta el primer éxito.
Puccini de esta forma, evitó la miseria. El nuevo libreto será de Fontana como el anterior, y estará basado en “La coupe et les lèvres” de Alfred de Musset. Este tema, le aburrirá enseguida, Fontana no aceptaba ningún cambio y tenia que poner música a situaciones que no sentía. El trabajo avanzaba con lentitud, cosa que le reprochaba su editor y también Elvira, la cual sufre los problemas económicos. Tendrían que pasar cuatro años para que la acabe. Puccini estaba preocupado y temía al fracaso. Sus temores serán justificados :
El 29 de Abril de 1889 en la Scala de Milán, Edgard es un fracaso.
Sin embargo, Ricordi no perdería su fe en el compositor.
Este fracaso permitió a Puccini, comprender la importancia del libreto; le hacía falta un tema, en el que creyera de verdad, con personajes y pasiones que fuera capaz de experimentar. Tenia que poner en música, temas que realmente sintiera, sobre palabras que fueran como suyas. Se volvería entonces excesivamente exigente en cuanto al texto; sus conflictivas relaciones con sus libretistas entraban en la historia.
Rechaza los temas de Shakespeare, demasiado alejados de su personalidad y después de numerosas búsquedas, se detiene sobre la historia de “Manon Lescaut et le Chevalier Des Guieux”.
En Torre del Lago, pequeño pueblo sobre el lago Massaciuccoli, se pone a trabajar con entusiasmo. Aunque las líneas maestras del libreto, las tiene ya pensadas a principios del verano de 1890, no sería hasta el otoño de 1892 que Manon Lescaut no se terminara. Será representada en teatro Regio de Turín, fue el primero de Febrero de 1893. Es el primer éxito.
Con sus primeros derechos de autor, se compró una bicicleta, se retira nuevamente a Torre del Lago y se puso a buscar un nuevo libreto .
Su elección es definitivamente para “ESCENAS DE LA VIDA DE BOHEMIA” de Henri Murger.
Por primera vez sus libretistas serían Illica y Giacosa, son conocidos y estaban poco dispuestos a ceder. Pero todos le reconocen como el “Jefe”. En la casa Ricordi le llaman el “Dux”. Todos pensaban que era más exigente en el trabajo que el famoso Verdi.
La acogida de La Bohème, en Turín, el 1 de Febrero 1896, bajo la dirección de Arturo Toscanini, fue moderada, pero a partir del 13 de Abril en Palermo, fue muy entusiasta. En Paris, el 13 de Junio 1898 las opiniones fueron unánimes: “Esta música es emocionante y penetra en el corazón” dijo OSCAR WILDE.
Inmediatamente, buscará un nuevo libreto con el que poder trabajar, este estaría basado en el drama de Sardou, Tosca (1887), Puccini debió de intuir, que este drama incluía todos los ingredientes esenciales para una ópera verista, este drama nos propone un tema totalmente distinto al de La Bohème, el ambiente de Tosca no es ni romántico ni lírico, sino apasionado, penoso y oscuro, el compositor persigue fielmente, el intento de representar una realidad, un ambiente. Pone la música, al servicio del drama, inauguraría así el nuevo siglo dándole una de sus óperas emblemática.
En 1898 apareció en una revista estadounidense una narración realista de carácter exótico: Madame Butterfly, mas tarde seria adaptada al teatro por Belasco. En una representación en Londres, Puccini asistió ya que se encontraba allí para representar Tosca, quedo fascinado y pidió permiso a Belasco para utilizarla en su siguiente ópera; Se estrenaría el 17 de febrero de 1904, en la Scala de Milán y fue un rotundo fracaso, mas tarde se revisó y se representó en mayo en Brescia, bajo la dirección de Toscanini.
En 1905 realizara un viaje trasatlántico a Buenos Aires para representar una temporada de ópera con sus obras, mas tarde otro viaje trasatlántico a New York, donde trabó conocimiento con Thomas Edison, admirador entusiasta que en 1920, le envió una fotografía firmada con esta afirmación: “Los hombres mueren y los gobiernos cambian, pero las canciones de la Bohème vivirán para siempre” , fue allí donde vio otra representación de David Belasco: The Girl of the Golden West, exclamó: “allí está por fin mi tema.” Seria una ópera al estilo “cow-boy” con la que Puccini aspiraba a una obra: “moderna en su construcción y emocionante”, algunos la tienen por la obra más original de Puccini, pero fue en todo caso, una experiencia aislada.
La primera representación de La Fanciulla del West se realizó en el Metropólitan, el 10 de diciembre de 1910, destaca el hecho de que Caruso interpretara el papel de Jonson, el director fue Toscanini y fue uno de los acontecimientos mas espectaculares acaecidos hasta el momento en el Metropólitan
El 14 de diciembre de 1918, en el Metropólitan Opera de Nueva York, se estrenó el Tríptico Il Tabarro – Sor Angélica – Gianni Schicchi, el director fue Roberto Moranzoni ; se pretendía presentarlo en Roma pero no pudo ser porque debido a la guerra, muchos artistas servían en las fuerzas armadas. La comedia tuvo un éxito inmediato, pero las otras dos óperas fueron recibidas con frialdad, en especial Sor Angélica.
Durante la guerra había habido muchas restricciones para viajar, así que tras la firma del armisticio que marcó el fin de la gran guerra y dada la inestabilidad económica y social que se respiraba en la Italia de la posguerra, Puccini deseó salir de Italia e incluso pensó en establecerse en otra parte, viajó a la India, al Lejano Oriente, a Brasil…
En 1919 mientras el compositor buscaba un nuevo argumento para sus libretistas, cayó en sus manos una “fábula” de Carlo Gozzi autor del S.XVIII que se inspiró probablemente en las Mil y Una Noches, era Turandotte, Puccini era consciente de que con Turandot, pasaba a un plano superior al de todas sus óperas anteriores. Quería, según expresó, “tentar vie non battute” (probar sendas no trilladas), los últimos años de su vida estuvieron totalmente dedicados a esta ópera. A finales de 1923 Puccini comenzó a quejarse de dolores de garganta y a padecer una obstinada tos, tras múltiples consultas con un sinfín de médicos se le diagnosticó, un cáncer en la garganta en etapa avanzada, moriría en Bruselas el 29 de Noviembre de 1924 mientras se le trataba este Tumor.
A sugerencia de Toscanini, la tarea de completar las últimas escenas de Turandot fue confiada a Franco Alfano. Se estrenó en la Scala de Milán el 25 de Abril de 1926 siendo dirigida por Toscanini .