Un baile de Máscaras basada en el libreto de Scribe  << Gustavo III, rey de Suecia >> tuvo derecho a epítetos halagadores, pero Verdi no estaba enteramente convencido, por lo que recurre al libretista Antonio Osma que prefiere mantener el anonimato, porque presagia que los problemas con la censura serán numerosos.

En efecto la censura se manifiesta con prontitud. No es cuestión aceptar que sea puesto en escena el asesinato de un Rey por su propio ministro, ni que su propia esposa sea sospechosa de ser la amante del soberano, a parte que es una época prácticamente contemporánea ya que Gustavo III había sido realmente asesinado en 1792. Las reacciones del público podrían ser terriblemente peligrosas para el poder establecido, ya que este tipo de situación había tenido lugar poco tiempo antes mucho más cerca: el Rey de las dos Sicilias, Fernando II había sido asesinado por un soldado en 1856.

Osma propone para esquivar las dificultades situar la acción en Pomerania en un ducado independiente, en el siglo XII. Pero Verdi responde: << es una época tan dura, tan brutal especialmente en esos países, que me parece un breve contrasentido meter allí personajes cortados a la francesa como Gustavo y Oscar (su paje)… Sería preciso, un principito, un duque, un diablo… que hubiera visto un poco de mundo y sentido el olor de la corte de Luis XIV. >>

El trabajo prosigue, olvidándose de Gustavo III y Suecia. Se le pone un nuevo título: La vendetta in domino.

El 14 de Enero de 1858, Verdi llega a Nápoles para poner en escena su nueva ópera, pero los problemas que él creía resueltos con la censura, no lo están. El 3 de febrero hace partícipe a Luccardi sus dudas: << La censura prohibirá (casi seguro) el libreto, aunque en el libreto ya no hay nada tocante a la religión, la política, la moral… maldito sea el momento en que firmé ese contrato. >>

El 7 de febrero añade a Osma: ¡ Estoy en un buen apuro! La censura, casi seguro, prohibirá nuestro libreto. Por qué, no lo sé… han empezado a recelar de ciertas expresiones, palabras… Ellos me han propuesto algunas modificaciones ( y eso como un favor)… Como usted puede imaginar esos cambios son inaceptables, por consiguiente no hay más ópera.

El 17 de febrero se confirman sus sospechas. La censura le hace llegar un libreto completamente reformado que tiene por título Adeglia degli ademari.

Verdi renuncia, el asunto se encuentra en el tribunal de Comercio. Verdi acude a su abogado y en una carta le explica que de 884 versos de La vendetta, se han cambiado 297, por lo que es una ópera de la administración y no suya, y esto no es mas que un ultraje para la conciencia del artista.

Para cesar con estas desavenencias, el rey de Nápoles libera a Verdi de su contrato con el Teatro San Carlo.

Descorazonado Verdi abandona Nápoles y regresa a Sant´ Agata. El escribe a la condesa Maffei; <<… después del tumulto de Nápoles, esta profunda quietud me es mucho más querida… Quizá vuelva a Nápoles en otoño, y a Roma en

 
 

Carnavales, por si esta censura puede aceptar la ópera que escribí para Nápoles; sino, no escribiré más para el próximo carnaval.

Después de Nabucco se puede decir que no he tenido una hora de tranquilidad. ¡Dieciséis años de galeras! >>

A finales de octubre, Verdi y Giuseppina vuelven a Nápoles para la reposición de Simón Boccanegra, la censura por una vez no causa ningún problema y la acogida del público napolitano es más que calurosa.

En Roma parece entonces que La vendetta in domino puede hacerse, la censura de esta ciudad ha aceptado la representación del drama de Scribe, Gustavo. Luego Verdi somete  su ópera sacada del mismo libreto, pero la censura que había aceptado la pieza, rechaza la ópera. El empresario del teatro, no renuncia. Finalmente, él obtiene el acuerdo de la censura sobre ciertas condiciones. Gustavo, rey de Suecia será Ricardo, conde de Warwick, gobernador de Boston, y la obra tendrá como título Un baile de máscaras. Ya sólo queda modificar el  libreto en función de las nuevas condiciones que él acepta.

El 17 de febrero de 1859 en el teatro Apollo de Roma, la obra es un éxito. Los espectadores aclaman al compositor al grito de viva V.E.R.D.I. y este grito traduce a la vez su admiración por la música y por su aspiración política es preciso también entenderlo como: Viva Vittorio Emanuele Re d´Italia.

El 9 de Enero de este año, Victor-Enmanuel II, había alentado a los patriotas italianos pronunciando esta frase repetida de boca en boca: << respetuosos con los tratados, no podemos sin embargo no escuchar el grito de dolor que llega hacia nosotros de toda Italia.>> La tensión con Austria crece de día en día y el 23 de Abril comienza la guerra, y en todos lugares se oirá y se leerá en las paredes, sobre las banderas de los combatientes: VIVA V.E.R.D.I

Verdi sigue los acontecimientos con pasión, su salud no le permite tomar las armas; él participa de otra manera << en este momento, todos aquellos que tengan un corazón italiano deben servir según sus propias fuerzas, por la santa causa que se defiende >>.

Yo propongo una suscripción a favor de los heridos, y de las familias pobres de los muertos por la patria << el ofrece 29 napoleones de oro.>>

Comienza para Verdi, un periodo dónde las preocupaciones políticas priman sobre la música. El pone su notoriedad al servicio de una causa que él añora desde hace años: La Unidad Italiana.