|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Giacomo PUCCINI (1858- 1924)Nació el 22 de diciembre de 1858 en Lucca, Toscana. Es el quinto representante de una familia de músicos que dominaba la vida musical de la ciudad desde hacía casi un siglo, buen hijo, no muestra al principio un interés particular por la música. Sin embargo, acompaña muy a menudo a su padre en su trabajo. A la muerte de su padre, Giovanni Pacini, personaje importante de la vida musical de Lucca, se ocupará del pequeño Giacomo. Giacomo PUCCINI será inevitablemente, músico. A los diez años, es soprano en San Martino y alumno del Instituto Musical de Lucca donde muestra ciertas dotes. Rápidamente, llega a ser tan buen organista como para tocar en las iglesias de los pueblos vecinos. A los dieciséis años fracasa en el concurso para el puesto de organista de la catedral; es, según dice la gente, una injusticia. Entonces toca durante cuatro años el órgano en la iglesia Pietro di Somaldi y San Paolino, situada a dos pasos de donde nació. Tiene ya alumnos aunque siga siendo un estudiante. En Agosto de 1875, AIDA de Verdi fue ofrecida en el Teatro Verdi de Pisa. Puccini y dos de sus amigos, cortos de dinero, decidieron viajar a pie los treinta kilómetros de ida y vuelta desde Lucca hasta Pisa. Su apellido le permitirá conseguir, de eso no le cabe duda, una entrada gratuita. Como en un destello, le reveló la dirección en que su propio talento lo impulsaba de manera subconsciente. Declaró más tarde : «Cuando escuché Aida, en Pisa, sentí que se había abierto en mí una ventana musical». Es posible que en ese momento haya nacido en él la idea de apartarse de la tradición familiar y lanzarse a la ópera únicamente. Era el sueño de un adolescente, para cuya realización Puccini no tenía la preparación técnica imprescindible, ni era Lucca el sitio para un talento operístico en ciernes. El oficio operístico sólo podía aprenderse en Milán, la nueva Meca de la ópera italiana, cuyos altares sagrados eran el famoso Teatro Alla Scala y el Conservatorio Real (ahora Consevatorio Giuseppe Verdi), la escuela de música más adelantada de Italia. Se pone a trabajar con empeño. Estudia la música, por supuesto, pero también empieza a leer, ya que la ópera exige el conocimiento de las pasiones humanas. Compone numerosas páginas que cayeron en el olvido; sólo una misa solemne en honor a San Paulino tendrá ocasión de ser interpretada. En Octubre de 1880 consigue una beca de la Reina Margarita para estudiar en Milán. Su madre, aunque muy pobre, también le ayudará. Para tener éxito, se debe pasar por Milán. Estos años en Milán van a ser muy duros en lo que se refiere al aspecto económico: la beca es escasa. Pero Giacomo PUCCINI no se queja, apasionado por lo que aprende y deseoso de tener éxito. Obtiene la estima de sus profesores. Al final de su tercer año de estudios, propone un CAPRICCIO SINFONICO que seduce al jurado y le dispensan de asistir a su último año. Convece a Ponchielli (maestro de Puccini) de hacerse promotor de una representación de LE VILLI en Milán en el Teatro Dal Verme el 31 de Mayo de 1884, aunque esta, su primera ópera, haya sido rechazada en el concurso Sonzogno en 1883. La obra tuvo éxito y la prensa escribió: «la ópera de PUCCINI es del principio al final una obra maestra… Creemos sinceramente que puede ser el compositor que Italia espera desde hace mucho tiempo ». El 17 de Julio de 1884, PUCCINI pierde a su madre. A pesar de saberla enferma, el golpe es duro; desde siempre le había animado; era sin duda su preferido. Unos días más tarde, su amante, Elvira, deja su hogar para reunirse con él en Milán. Tenía veinticuatro años, era la esposa de un antiguo compañero de Puccini y tenía dos hijos; se llevará a su hija Fosca, dejando al pequeño Renato con su esposo. El escándalo es enorme y durante mucho tiempo fué imposible para la pareja ilegítima vivir juntos en esa ciudad. Sólo podrán regularizar su situación a la muerte del marido en 1904, ya que un matrimonio no podía ser disuelto en esa época. Los problemas económicos empeorarán. Puccini debe ahora mantener a tres personas y pronto a cuatro, con el nacimiento de su hijo Antonio en 1886; y trata de ayudar a su hermano Michele que se marchó a Sudamérica donde resulta difícil ganarse la vida. Por suerte, Giulio Ricordi, contrariamente a Sonzogno, se da cuenta enseguida que está en presencia de un futuro gran compositor. Le coge bajo su protección y le encarga una nueva ópera. Para permitirle consagrarse a la composición, le concede una pequeña renta que incrementará a las demandas de PUCCINI y que será entregada hasta el primer gran éxito. PUCCINI, de esta forma, evita la miseria. El nuevo libreto será de Fontana como el anterior, y basado en « La coupe et les lèvres » de Alfred de Musset. Este tema le aburre enseguida; Fontana no acepta ningún cambio; tiene que poner en música situaciones que no siente y su trabajo avanza con lentitud , cosa que le reprochan su editor y Elvira, la cual sufre los problemas económicos. Tendrán que pasar cuatro años para que la acabe. PUCCINI está precoupado y teme el fracaso. Sus temores serán justificados.
|
El 29 de Abril de 1889 en la Scala de Milán, EDGARD es un fracaso. Sin embargo, Picordi le mantiene toda su confianza. Este fracaso permitió a PUCCINI comprender la importancia del libreto; le hacía falta un tema en el que creyara de verdad, con personajes muy humanos y pasiones que fuera capaz de experimentar. Ha de poner en música temas que realmente sintiera, sobre palabras que fueran como suyas. Se vuelve entonces excesivamente exigente en cuanto al texto; sus conflictivas relaciones con sus libretistas entran en la historia. Rechaza los temas de Shakespeare, demasiado alejados de su personalidad y después de numerosas búsquedas se detiene sobre la historia de « Manon Lescaut et le Chevalier Des Guieux » . En Torre del Lago, pequeño pueblo sobre el lago Massaciuccoli, se pone a trabajar con entusiasmo. Aunque las líneas maestras del libreto las tiene pensadas ya a principios del verano de 1890, no sería hasta el otoño de 1892 que MANON LESCAUT se terminase. Su representación en el Teatro Regio de Turín fue el primero de Febrero de 1893. Es el primer éxito. Con sus primeros derechos de autor se compra una bicicleta, se retira nuevamente a Torre del Lago y se pone en busqueda de un nuevo libreto. Su elección es definitivamente para «ESCENAS DE LA VIDA DE BOHEMIA» de Henri Murger. Por primera vez sus libretistas serán ILLICA y GIACOSA. Aunque PUCCINI se vuelve más diplomático, es aún muy exigente y sus relaciones con sus colaboradores no serán nada fáciles, sobre todo ya que ILLICA y GIACOSA son conocidos y poco dispuestos a ceder. Pero todos le reconocen como el « Jefe ». En la casa Ricordi le llaman el « Dux ». Todos piensan que es todavia más exigente en el trabajo que el famoso Verdi. La acogida de LA BOHEME en Turín el 1 de Febrero 1896 bajo la dirección de Arturo Toscannini es moderada, pero a partir del 13 de Abril en Palermo ira in crescendo. En París, el 13 de Junio 1898 las opiniones son unánimes: « Esta música es emocionante y penetra en el corazón », decía OSCAR WILDE. Inmediatamente busca un nuevo libreto con el que poder trabajar. En 1889 en Milán, PUCCINI vé una obra de VICTORIEN SARDOU, TOSCA, interpretada por SARAH BERNHARD. Conoce poco el francés, por no decir que no entiende nada; sin embargo comprende perfectamente el argumento, pues la gran actriz con sus gestos y la diversidad de sus rasgos expresa completamente la intriga de la obra. Hacía falta todo el talento de Sarah Bernhard para que un tema tal como éste, retuviera su atención, ya que ama sólo « las mujercitas que no saben nada más que amar y sufrir » las que « lloran sin gritar y sufren con amargura interior ». Pero también es hombre de teatro, comprende la eficacia de la interpretación de Sarah Bernhard que acerca al público, sobre todo cuando éste no domina el idioma oído - en esta época actúa en todos los grandes escenarios extranjeros; todo ello le incita a poner en música este drama. Sale del teatro seducido y se apresura a contactar con su editor RICORDI para que éste compre los derechos (carta del 7 de Mayo de 1889). Pero TOSCA es olvidada. MANON LESCAUT requiere toda su energía; y más tarde LA BOHEME. Una vez, prácticamente terminada esta partitura, la labor de encontrar un buen libreto, se impone. Se acuerda de TOSCA de donde ILLICA sacó un libreto confiado entretanto a FRANCHETTI. El renombre de PUCCINI sobresale con mucho del de su competente y sin muchas dificultades recupera el libreto. El tema es de los más interesantes para él que se proclama como jefe de la «Escuela Verista» o de la « Joven Escuela », escuela que reclama temas actuales con personajes comunes, no míticos. SCARPIA representa el tirano moderno que tiene su poder en los hombres no en Dios; que no es digno de su cargo pero que lo ocupa y lo utiliza como le parece. Al arbitrio divino le sucede el arbitrio humano todavia más terrible: los poderosos nunca están sometidos. El hombre sencillo como CAVARADOSSI, consciente de esta situación injusta, no tiene escapatoria lo que le provoca la desesperación. Este malestar es compartido por muchos; PUCCINI es de esos. Componer sobre SCARPIA, ese santurrón hipócrita y vicioso, sobre TOSCA, cantatriz celosa e inocente, CAVARADOSSI, consciente pero al margen de un compromiso político, pintor y amante, ante todo es eligir individuos simplemente humanos, anti-heroes. Empieza entonces el largo trabajo de reescribir el texto. ILLICA, maestro en el trabajo de repartos es junto a GIACOSA, el versificador de moda, encargado del toque final. Se le deja creer al autor que tiene peso su palabra. RICORDI es mediador. PUCCINI interviene constantemente exigiendo cambios, cortes y añadidos. Reencuentra a VICTORIEN SARDOU para conseguir modificaciones importantes: « Prodigioso hombre. Tiene casi 70 años y está más lleno de vigor y agilidad que un joven. Además de ser un infatigable hablador con el cual una conversación se vuelve pronto un monólogo… Terminó por ceder a todo lo que le pedia… » La partitura se termina el 29 de Septiembre 1899. RICORDI es muy crítico: « El tercer acto es un grave error de concepción… ». PUCCINI refuta esta crítica e impone su obra. El estreno en el Teatro Costanzi de Roma, el 14 de Enero 1900, ocurre en un ambiente de expectación. Se rumorea que un artefacto explosionará durante la representación. La situación política hace creible esta posibilidad. La alarma hace desalojar el teatro; finalmente todo vuelve al orden y la obra es representada. Obtiene un vivo éxíto; será lo mismo en todas partes. PUCCINI liberado de TOSCA se encuentra muy pronto desocupado y vuelve a sus preocupaciones habituales: la busqueda de un nuevo libreto, busqueda que ya había empezado antes de componer la última nota de TOSCA. Sus esfuerzos acabarán cuatro años más tarde; será « MADAMA BUTTERFLY ».
|
|||